PROCESO 22 de enero, 2026 6 min de lectura

Diario de montaje: tres días antes de la inauguración

Notas desde el interior del proceso de preparación de una exposición. Lo que se ve, lo que no se ve y lo que cambia en el último momento.

Día 1 — Martes

Llegamos a las nueve. La sala huele a pintura fresca. Las paredes son blancas de nuevo, sin historia visible. Hay algo extraño en ese momento previo: el espacio es potencia pura, sin haber decidido aún qué quiere ser.

Desmontamos las cajas con cuidado extremo. Cada pieza tiene su protocolo: guantes, temperatura, luz controlada. Ramón, el artista, no ha dormido bien. Se nota en cómo mira cada obra: como si fuera a decirle algo que todavía no ha dicho.

Día 2 — Miércoles

El problema con la luz llega a mediodía. La lámpara del rincón este proyecta una sombra que corta el cuadro grande exactamente por la mitad. No es lo que queríamos. Pasamos tres horas probando ángulos. Al final la solución es ridículamente simple: girar la obra quince grados.

Ramón sonríe. A veces la obra sabe mejor que tú dónde quiere estar, dice.

Día 3 — Jueves

El día antes siempre es el más extraño. Todo está casi listo y sin embargo nada está terminado. Cambiamos el orden de dos piezas. Añadimos una que habíamos descartado. Quitamos el texto de sala que habíamos escrito con tanto cuidado: de repente parece demasiado.

A las ocho de la tarde cerramos la sala. Mañana esto ya no nos pertenecerá solo a nosotros.

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