Aprender a mirar: notas sobre educación artística
Una conversación con dos docentes que traen sus clases a Musubu regularmente sobre qué cambia cuando los niños entran en un espacio de arte.
Laia y Jordi son profesores en una escuela pública a diez minutos a pie de Musubu. Desde hace un año traen a sus clases al espacio tres veces por trimestre. No siempre cuando hay exposición: a veces simplemente para estar en el espacio, para usarlo como aula.
¿Qué cambia cuando los niños entran aquí?
Laia: El volumen, literalmente. Bajan la voz solos, sin que nadie les diga nada. No sé si es el espacio o lo que el espacio les comunica sobre cómo se está aquí. Pero funciona mejor que cualquier instrucción mía.
Jordi: Para mí lo más interesante es que preguntan cosas que en el aula no preguntan. Quizás porque aquí no hay respuesta correcta y lo intuyen. Cuando les pregunto qué ven en una obra, nadie tiene miedo a equivocarse.
¿Creen que la educación artística tiene mala prensa?
Laia: Tiene el problema de que los resultados son invisibles a corto plazo. No hay nota, no hay examen. Lo que aprendes mirando arte no aparece en ningún indicador. Pero eso no significa que no esté pasando algo importante.