ENTREVISTAS 6 de marzo, 2026 2 min de lectura

Conversar con las manos: entrevista con Laura Ferrer

La ceramista barcelonesa habla sobre el barro, la repetición y por qué sus piezas nunca son exactamente lo que planeó.

Laura Ferrer trabaja en un taller pequeño en el barrio de Gràcia. Las paredes están cubiertas de estantes con piezas en distintas fases: crudas, bizcochadas, esmaltadas. Algunas perfectas, muchas rotas deliberadamente.

¿Cuándo empezaste a trabajar con cerámica?

Tarde, en realidad. Tenía treinta y dos años. Venía de la arquitectura y me sentía muy frustrada con lo efímero que es todo en ese mundo: diseñas algo, lo construyen, y al cabo de unos años lo derriban o lo reforman. La cerámica me dio permanencia. O al menos una ilusión convincente de permanencia.

¿Y el barro en sí? ¿Qué tiene que no tienen otros materiales?

Que te devuelve la honestidad. No puedes engañarlo. Si hay tensión en tus manos, la pieza lo nota. Si tienes prisa, se rompe. Es un material que exige presencia real, no solo técnica.

Llevamos dos horas hablando cuando Laura saca una pieza pequeña del estante. Un cuenco irregular, con una grieta visible en el interior. Lo pone en mis manos.

Esta la rompí durante el horneado. Podría haberla tirado. Pero la grieta tiene algo que la pieza original no tenía: una historia. Ahora es honesta de otra manera.

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