Fotografiar la exposición: notas sobre documentación
Por qué documentar bien una exposición es casi tan importante como montarla, y lo que se pierde cuando no lo hacemos.
Cada vez que desmontamos una exposición nos quedamos con la misma sensación: algo se ha ido para siempre. Las obras vuelven a sus autores o a sus coleccionistas. El espacio se vacía. Lo que queda son las fotografías.
Y sin embargo la documentación es siempre lo último en la lista de prioridades. Hay que colgar, hay que iluminar, hay que escribir los textos, hay que atender la inauguración. La documentación fotográfica se hace deprisa, con lo que hay, a veces al final cuando la luz ya no es la correcta.
Este año decidimos cambiar eso. Contratamos a una fotógrafa, Marta, con tiempo suficiente y sin prisas. Le pedimos que no solo fotografiara las obras sino el espacio, las relaciones entre piezas, los detalles que normalmente nadie registra.
El resultado fue diferente. No solo técnicamente mejor: narrativamente más rico. Las fotos cuentan algo sobre la exposición que las obras solas no cuentan.
Ahora pensamos que la documentación debería considerarse parte de la exposición misma. No como registro posterior, sino como interpretación paralela.